Cómo cumplir los propósitos de año nuevo

El año que dejamos atrás

¿Has hecho un repaso del 2016? ¿Estás contento con los resultados?

Al finalizar el año todos deberíamos hacer un repaso y analizar cómo nos ha ido, reflexionar sobre los resultados obtenidos en los 12 meses que han pasado, entender dónde nos hemos equivocado, qué hemos aprendido, ver lo que sí funcionó y qué cosas o acciones nos robaron el tiempo y no nos dejaron avanzar.

Tómate un tiempo en estos días de fiestas que quedan por delante y si no tienes más que el día 1 de enero por la tarde, guárdate al menos ese momento para este repaso. Te prometo que será la mejor hora empleada para el increíble año que todavía tienes por delante.

¡Analízalo todo!

Repasa tu lista de propósitos que habías creado hace 12 meses: ¿cuánto de todo aquello que querías realizar has podido finalizar? ¿Cómo lo has hecho? ¿Qué funcionó? ¿Qué te ha detenido para no llegar a cumplir tus metas?

¿Cuánto has trabajado para cultivar la MOTIVACIÓN y así poder obtener los resultados deseados?

No voy a enumerar un sinfín de ejemplos de lo que podría contener una lista de propósitos. Todos sabemos la cantidad de cosas que nos proponemos al principio de cada año y que luego tenemos que re-copiar para el año siguiente, ya que quedaron sin cumplir.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué muchos de nosotros casi que borramos la fecha de la lista anterior y ya tenemos lo mismo por cumplir? ¿Qué pasa con el inglés que queríamos mejorar? ¿Qué pasa con aquello de ir al gimnasio tres veces por semana? ¿Y qué pasa con lo de crear un blog y empezar  a trabajar por cuenta propia?

¿Qué sucedió con lo de mejorar nuestra salud, cocinar más en casa o dedicar más tiempo a la familia? ¿Y con ese libro que teníamos en mente escribir?

¿Por qué abandonamos nuestros propósitos con un sentimiento de culpa o decepción?

Aquí va la respuesta: Primero hay que diferenciar el “soñar” del  “desear de verdad”. Un sueño es un sueño y se queda en eso, es gratuito y fácil. En cambio, desear de verdad una cosa implica acción, esfuerzo, planificación  y muchas veces renunciar a placeres  para cumplir algunos objetivos. Sin metas, sin un plan bien estructurado y sin esfuerzo no habrá propósito cumplido, ¡eso es todo!

El plan de acción

Saber a dónde queremos llegar nos llevará a obtener los resultados deseados;  tener un plan de acción y seguirlo paso a paso es el camino.

El esfuerzo que implica todo esto se transformará en hábito y entonces tendremos el propósito cumplido.

Cuando conseguimos cambiar un hábito que ya no nos sirve por uno más útil, éste se convertirá en uno nuevo que nos llevará a conseguir nuevas metas.

No hay que tener demasiados propósitos. Para poder alcanzarlos es mejor empezar por unos pocos; con cinco tendríamos más que suficiente.

Las metas deben de ser alcanzables, si no interviene el estrés y lo único que se consigue es el abandono.

Podemos empezar por pequeñas acciones a las que podemos dedicarle 10 minutos al día. Semana tras semana iremos aumentando el tiempo de dedicación, hasta que consigamos una transformación total.

Siempre será importante ir repasando y renovando mes a mes nuestras metas.

La clave: el factor motivación

Pensar en los resultados que se alcanzarán con el esfuerzo, mantenerse positivo y confiado, seguir el plan creado por cada uno y disfrutar del camino, nos llevará a conseguir todo lo que nos proponemos. Este no es un año cualquiera, ¡este es el gran año!

Para poder conseguir lo que quieres primero tienes que decidir qué es lo que quieres. Si no, serán otros los que decidan por ti.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *