El azúcar blanco es nocivo para la salud

A todos nos gusta el sabor dulce porque nuestro cerebro ama el azúcar.

Cuando ingerimos azúcar, automáticamente nos sentimos mejor, estamos más alegres y tenemos más energía porque hay una transformación química en el organismo que lleva la glucosa a la sangre y tiene este efecto de bienestar momentáneo, pero ¿somos conscientes de las repercusiones que conlleva tomar azúcar refinado?

Veamos de qué se trata:

El azúcar blanco es un producto refinado extraído de la caña de azúcar o la remolacha.

Mediante procesos físicos y químicos se pierden las vitaminas y minerales y tenemos la sacarosa, lo que se conoce por azúcar de mesa (50% glucosa y 50% fructosa).

Es casi inevitable no comerlo porque lo encontramos en muchos productos que consumimos a diario, por eso es muy importante leer las etiquetas y evitar comprarlos. Se encuentran también con otros nombres como maltodextrina, jarabe de maíz, xilitol, manitol, sorbitol etc.

Veamos algunos efectos perjudiciales por el exceso del azúcar blanco:

Está muy relacionado con las caries.

Provoca retención de líquidos (¡no sólo la sal!)

Favorece la falta de vitamina C, nutriente antioxidante que ayuda a la prevención del envejecimiento de la piel.

Estimula la actividad en exceso de las glándulas sebáceas por lo que puede provocar granos en la piel.

Y cosas más graves aún, el exceso de azúcar blanco está muy relacionado con la obesidad, la diabetes, la hipertensión y, además, aumenta el riesgo de cáncer.

Menciono al médico pediatra y neuroendocrino Rober Lustic, que explica lo malo que es el azúcar refinado, refiriéndose a la glucosa como lo mejor de lo malo y haciendo hincapié en la fructosa refinada. Explica que la fructosa refinada se puede metabolizar sólo en hígado a diferencia de la glucosa que se metaboliza en todas las células del cuerpo y además es independiente de la insulina y provoca la inflamación; activa vías que producen señalización celular que tienen que ver con el aumento de ácido úrico que produce la resistencia a la insulina hepática produciendo depósitos de triglicéridos en la grasa abdominal entre otras cosas.

El doctor Lustic compara el azúcar con el alcohol y el tabaco. Dice que “El azúcar es alcohol sin embriaguez”.

¿Y cómo podemos evitar el exceso de azúcar? ¿Cómo evitamos el azúcar refinado si nos gusta lo dulce?

Primero deberíamos olvidarnos del azúcar en sobres que añadimos a nuestros tés o cafés y también de los edulcorantes artificiales como la sacarina y el aspartamo, nocivos para la salud. Abandonar por completo la bollería, la comida procesada, las bebidas azucaradas, las chuches, nada de esto nos aporta beneficios. Estamos muy acostumbrados al olor, al color, a las sensaciones que nos provocan las propagandas en la televisión. Una vez escuché el ejemplo de “abrir una lata de refresco y todas las sensaciones que nos provoca”, el sonido de la apertura, las burbujas el sabor…hay que desaprender a apreciar esto que en realidad no nos aporta nada de beneficio. ¡Apartémoslo!

Sí, nuestro cerebro ama el azúcar y por eso no nos vamos a privar de lo dulce, sólo tenemos que sustituir lo que nos perjudica nuestra salud por alimentos como las frutas frescas y las deshidratadas (los dátiles ,los higos y las uvas pasas son muy dulces), frutos secos como las castañas, verdura como la calabaza o el boniato al horno, son muy dulces y saciables. Podemos disfrutar y no tener antojos si tenemos preparada nuestra despensa y si nos comprometemos vivir más saludable.

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