8 originales ideas para resolver un problema

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“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado y la imaginación circunda el mundo”.

                                                                                 Albert Einstein

1. Rompe con las reglas

Las ideas se convierten en reglas cuando las repetimos tantas veces que ya no concebimos ver el problema de otra forma.

Las reglas nos dan seguridad y estabilidad, pero no debemos olvidar que si queremos marcar la diferencia, debemos desmarcarnos de las reglas. Cuando no somos capaces de romper con las reglas es porque estamos atados a nuestro sistema de pensamiento.

Los niños son unos grandes maestros en el tema; son expertos en romper con las reglas. Es cierto que cuanto más mayores nos hacemos, más acostumbrados estamos en obedecer las normas y más nos cuesta pensar por nosotros mismos de forma original.

¿Qué pasó con nuestra mente fantasiosa y creativa?

Debemos cultivar pensamientos originales para poder romper con la norma y fabricar nuevas ideas que, aunque nos parezcan muy locas, pueden llevarnos a resultados sorprendentes.

2. Equivócate

Equivoquémonos. Equivocarse es importante, ya que cuando fallamos quiere decir que estamos explorando nuevos caminos.

Thomas Alva Edison, respondió la siguiente frase cuando un periodista le recordó que había cosechado casi mil intentos fallidos antes de dar con el filamento del tungsteno: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla”.

3. Ser novato es una ventaja

Cuando entramos de nuevo en un negocio o empezamos a darle vueltas a un tema o a una idea en la cual ya existe gente trabajando en ella desde hace años, tenemos una ventaja: somos novatos.

Es más fácil romper una regla cuando somos novatos porque no tenemos ideas preconcebidas sobre el tema a tratar.

Cuando somos novatos, todavía no tenemos un conocimiento amplio del tema y el juego del ensayo-error y la originalidad de ideas lleva a hacerse preguntas distintas, que desembocan irremediablemente, en respuestas diferentes.

4. ¿Estás trabajando en el problema correcto?

Como dice Scott Thorpe en su libro Pensar como Einstein: «Debería tener un problema posible, un problema que permitiera soluciones imaginativas distintas de sus expectativas originales. Los problemas imposibles tienen tantas restricciones que solo pueden ser resueltos con trabajos imposibles».

Por ejemplo, un problema imposible sería: “Quiero bucear durante 2 horas aguantando la respiración”. Un problema imposible debe de tener una solución que permita que bucees durante dos horas aguantando la respiración.

Un problema adecuado amplia las opciones de respuesta. Es importante que nos esforcemos en encontrar el problema correcto, sobre todo cuando las soluciones parecen obvias.

5. Anota todas tus ideas

Anotar tus ideas en una libreta o grabarlas en el móvil es una gran idea. Cualquier cosa que se te ocurra, anótala rápidamente. Si vas en el tren de ida o vuelta del trabajo, andando por el bosque, o incluso si te acabas de despertar tras un sueño revelador, anota rápidamente todas las ideas que hayas tenido antes de que se te olviden, ¡pues ni te imaginas cómo podrías llegarlas a juntar con otras ideas que tengas ya en mente!

No importa si éstas son buenas o malas, ya tendrás tiempo de revisarlas y analizarlas más tarde. Anotar cualquier idea que tengamos estimulará nuestro pensamiento, pues los pensamientos no brotan de la nada.

6. Cambia el punto de vista

Es importante enfocar un problema desde un punto de vista distinto del que solemos tener: haz fotos de tu problema desde distintos ángulos (los problemas se ven mejor desde distintos ángulos), piensa en el problema a resolver o en la idea a desarrollar en distintos momentos del día, con diferente gente y en diferentes situaciones. De esta manera, encuentrarás puntos de vista muy valiosos que no habías considerado antes.

7. Pregunta cómo lo haría alguien radicalmente diferente a ti

Es habitual que pasemos por alto cosas que otra gente capta con gran rapidez debido a la particular forma de ver el mundo que tenemos cada uno. Por lo tanto, preguntar a otra persona es una gran herramienta para ver nuestro propio “ángulo muerto” del problema.

Habla con alguien inteligente de distinta edad, género y/o cultura a la tuya y exponle tu problema. De esta manera, podrás descubrir las zonas de tu problema que pasaron desapercibidas para ti y podrás afrontarlas desde otro nivel de pensamiento.

8. Cambia el tamaño del problema

A veces nos paralizamos ante problemas que parecen enormes desde nuestro punto de vista subjetivo, pero cuando alguien lo ve desde una perspectiva más objetiva, nos damos cuenta de que hemos sobredimensionado el problema.

Podemos buscar una solución aún mayor que el propio problema. Por ejemplo, Egghead Software usó esta táctica: frustrado por los problemas que tenía en reducir los costes de sus tiendas, decidió cerrar todas sus tiendas y decidió empezar a vender por Internet. No hace falta decir que esta idea le funcionó a las mil maravillas, ya que al no tener tiendas minoristas, eliminó gran parte de los costes.

También podemos hacer el problema más pequeño, ya que será más fácil de resolver. Por ejemplo, imagina que tu producto solo lo tiene que comprar una persona y enfoca toda tu energía en satisfacer a esa persona (el cliente ideal).

Finalmente, me gustaría recordar una frase muy útil para resolver problemas: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Innova, equivócate, prueba, fantasea, anota, cambia y te aseguro que obtendrás buenos resultados.

Articulo escrito por Diana Roig para Aprender para Cambiar

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